Hay docenas de bellos ejemplos de arquitectura civil en casonas como la de Garibay y la de Otaudi-Jausoro, con su balcón en esquina. O la hoy desmochada torre de Zubiaur-Urain, que sirvió para la defensa y el cobro de impuestos. Y en especial, la casa-fuerte de Zumeltzegui, de los siglos XII-XIV, que fue residencia de los condes. Sólo en la plaza de Santa Marina están los palacios de Antia y Medinabeitia, Baruekua y Moyua. El más reciente es el palacio de Don Pedruena, del XIX, en barroco tardío. Sin duda, fue una localidad monumental, que albergó más de 15 iglesias y a la que Zuloaga definió como "la Toledo vasca".
© 2010 Herminia Bevia Villalba