Es uno de los monumentos citadinos que mejor evidencian la larga y variopinta historia de la ciudad. El edificio fue construido sobre las ruinas de la que fue acrópolis ibérica, templo romano, iglesia visigótica y, finalmente, mezquita musulmana. La catedral es algo tardía si se compara con otras de la zona, pues las obras tuvieron lugar entre 1273 y 1515. Esta es la causa de su magnífico eclecticismo: la portada principal corresponde al periodo gótico, mientras que la parte superior tiene elementos renacentistas. Uno de los elementos más curiosos de su estructura es que se conserva la llamada puerta del alminar de la antigua mezquita.
© 2011 Rocío Oronvengua