Antiquísima villa de origen medieval considerada una de las más bellas y pintorescas de Aragón. Para disfrutar de su casco histórico lo mejor es dejar el coche en su parte baja o bien subir al aparcamiento situado donde estaba el antiguo castillo. Entonces merece la pena adentrarse en sus callejuelas donde se respira, aún, ese espíritu añejo, con sus balcones de reja, tejados a doble vertiente y fachadas de piedra. Lo que resulta verdaderamente impactante es su Plaza Mayor, de los siglos XII y XIII, también dominada por la piedra y con largos soportales. Durante la época medieval la localidad fue sitio de importantes ferias y mercados.
© 2011 Rocío Oronvengua