Su origen se remonta al siglo XI y es un paradigma inmejorable de la arquitectura medieval de la comarca de Sobrarbe. Forma parte del conjunto de un templo de nave única que tiene la peculiaridad de estar curvada porque formaba parte del perímetro defensivo de la villa. La torre, situada al borde de una ladera junto al río Cinca, es su elemento más llamativo destacando sus antiguas funciones de campanario y de vigilancia. De ahí su carácter robusto y el grosor de un metro de sus muros. Desde ella se puede disfrutar de una vista panorámica del casco histórico de Aínsa.
© 2011 Rocío Orovengua