Dada su actual orientación turística, la hostelería juega un papel muy importante en Cudillero. Las tascas se han convertido en una atracción más, aunque el ambiente marinero se respira en todo el pueblo. En las terrazas del puerto, frente a la rada, en la plaza del Comercio o de la Marina se pueden saborear curiosas especialidades. En otro tiempo, hubo industria de salazones y de los balcones cuelga aún el curadillo, pez de la familia de los tiburones, que se deja secar unos cinco meses y es plato típico. También se colgaban sus hígados al sol para destilar el aceite, que se administraba como medicina. Aparte de la llamada cecina de mar, hay pescado de roca, pixín, merluza de pincho, rollo de bonito y, claro está, mariscos. Incluso los dulces tienen forma de pez: los pixuetinos. Lo ideal es prolongar la sobremesa, o dejarse caer un poco más tarde, para asistir al regreso de los barcos y a la subasta en la rula.
Aunque el nombre sugiera un plural, es una Comunidad singular en muchos aspectos. Lo cierto es que hay muchas Asturias, la del Cantábrico y la de... continue »