Del palacio del siglo IX sólo se conserva, pero en magnífico estado, la iglesia prerrománica. Conocida popularmente como San Tullán o Santullano (Sanctum Iulianium), hay quien afirma que también está dedicada a la Trinidad: tres naves, tres arcos, tres capillas, tres entradas (dos tapiadas), cabecera con tres ábsides, ventana tripartita. Aunque es la mayor de su estilo en España, los volúmenes resultan muy equilibrados. Sobresalen los capiteles visigodos reutilizados en la capilla mayor y, sobre ésta, una curiosa estancia a modo de tribuna. Lo más destacable son las pinturas, las más importantes de su época por extensión y conservación. Están grabadas con punzón y pintadas al fresco sobre estuco, con colores que recuerdan a los pompeyanos. La decoración se sitúa a tres niveles: zócalo, friso y zona superior. No hay figuras, sólo motivos geométricos y arquitectónicos. La cruz de la monarquía asturiana preside el arco que separa las naves del crucero. La única imagen es un crucifijo del siglo XII de tamaño natural.
Aunque el nombre sugiera un plural, es una Comunidad singular en muchos aspectos. Lo cierto es que hay muchas Asturias, la del Cantábrico y la de... continue »