A orillas del Sella y a los pies de los Picos de Europa se alza el que se cree que fue panteón real en sus orígenes. El templo de San Pedro Villanueva, del siglo VIII, se convirtió en cenobio benedictino en el XII y en Parador en el XX. Las tres naves de la iglesia quedaron reducidas a una en el XVII, con cabecera de tres ábsides, el central de mayor altura. La anexión de la torre alteró la hermosa portada original. Los capiteles cuentan la historia de Hermisenda, hija de Pelayo, de su hermano Fávila y el oso que le dio muerte. Un segundo pórtico, hoy tapiado, daba acceso al claustro. La tercera portada románica comunicaba con la capilla dedicada a San Miguel. En el exterior también destacan la cornisa ajedrezada y los canecillos del alero, algunos representando escenas eróticas.
Aunque el nombre sugiera un plural, es una Comunidad singular en muchos aspectos. Lo cierto es que hay muchas Asturias, la del Cantábrico y la de... continue »