Ya se llegue por carretera, caminando o a bordo del ferrocarril de vía estrecha, el impacto está asegurado. Un enorme pasadizo natural, a modo de túnel, conduce a un pueblo escondido entre la montaña y el río. Aunque la carretera lo atraviesa, es mejor recorrerlo a pie: de vuelta a la luz, se duda de lo visto. Esta caverna abovedada, con una longitud de aproximadamente 300 metros, tiene algo de sobrecogedor y misterioso. La erosión de las paredes calizas ha creado dibujos y formas: coladas, estalactitas, estalagmitas, columnas, lenguas. El color lo aportan los depósitos de óxido de hierro y las distintas formas de vida: algas, hongos, helechos, musgos, líquenes.
Aunque el nombre sugiera un plural, es una Comunidad singular en muchos aspectos. Lo cierto es que hay muchas Asturias, la del Cantábrico y la de... continue »