En las proximidades de Estaca de Vares termina la Mariña lucense y se unen el Atlántico y el Cantábrico. Este cabo, que se eleva a 100 m sobre el nivel del mar, es el punto más septentrional de toda la Península Ibérica. En esta localización afloran a la superficie rocas del manto terrestre. El puerto, a los pies de la sierra Faladora, es de origen fenicio y en las inmediaciones apareció una necrópolis romana. Se cree que estuvo frecuentado por navegantes cretenses, micénicos y tartesios, y fue probable punto de partida de los navegantes gallegos recordados en las sagas irlandesas. La escollera que cierra el muelle data de finales de la Edad de Bronce. Enfrente, la isla de Coelleira cierra la ría del Barquero, en la que desemboca el río Sor. En el extremo norte está situado el faro, así como una estación de comunicación y control aéreo abandonada hace años. El mirador más elevado es el llamado Semáforo, hoy hotel rural. Constituye un extraordinario observatorio ornitológico de anátidas y aves marinas migratorias: alcatraces, pardelas, alcas, araos, cormoranes, halcones peregrinos. A la punta, cuya boya de aguas profundas ha registrado el récord histórico de oleaje en las costas españolas hasta 2009, le sigue una cordillera submarina. Muy cerca, en el concejo de Mañón, merece la pena visitar la cascada de Aguas Caídas con un salto de 50 m.