Según el “Libro de las Tradiciones” irlandés, ahí estuvo la atalaya desde la que Breogán, caudillo de los ártabros que ocuparon lo que hoy es el golfo de Coruña, divisó la verde y lejana isla. Sus cimientos romanos aún se aprecian en el interior, así como restos medievales en la galería subterránea. Ptolomeo ya menciona el faro entre los siglos I y II y figura en el mapamundi del Beato de Burgo de Osma de 1086. Aparece nuevamente en el Códice Calixtino del siglo XII, ya que fue propiedad eclesiástica en distintos periodos. La primera restauración documentada es del siglo XVII, pero fue en el XVIII cuando se le otorgó su planta definitiva respetando el borde de la antigua rampa que rodea las cuatro caras. Declarada Patrimonio de la Humanidad en junio del 2009 por la Unesco.