La tradición cuenta que la Virgen se apareció justo en este lugar en 1088 en lo que era la aldea del Pozo de don Gil, y aquí se edificó una ermita en el siglo XIII, de la que quedan restos en una de las tres puertas de la actual iglesia, la del Perdón, y en el rosetón polilobulado. Este templo gótico de una sola nave es el más tardío de los tres que conserva la ciudad. La obra se comenzó en el siglo XV por el ábside, y se puede apreciar cómo la lacería se fue complicando según avanzaban las obras y los años, acabando por tener elementos renacentistas. La joya de la iglesia es el retablo levantado en 1616 por el escultor Giraldo de Merlo y el pintor Juan de Hasten.
(c) 2009 Isabel Ortiz Vera