Llamada realmente “Catedral de Santa María de la Sede”, se trata de un maravilloso ejemplo de arte románico que empezó a construirse en el año 1140 y se tardó entre 80 y 90 años en terminar.
Cuando se construyó la Catedral Nueva en el siglo XVI, la Catedral Vieja tenía que haberse derruido, pero debido a que era necesario contar con un templo para las misas, se conservó, y hoy Salamanca tiene el raro privilegio de exhibir dos hermosas catedrales.
Durante la Edad Media se utilizó como edificio para la Universidad y en su capilla los universitarios realizaban exámenes orales.
La Torre del Gallo, un majestuoso cimborrio revestido de escamas, es una de sus partes más celebradas.