Ambas casas, típicas mansiones nobles del siglo XV, son de aspecto sencillo y forman parte de uno de los episodios históricos más tristes de Salamanca.
Los hermanos Enríquez, hijos de Doña María “la Brava”, estaban jugando con otros dos hermanos, los Manzano. El juego desencadenó en disputa y los hermanos Manzano terminaron matando a los Enríquez.
Desolada, Doña María “la Brava” decidió vengar la muerte de sus hijos y mandó a sus hombres dar muerte a los asesinos. Los Manzano habían huido a Portugal, donde fueron hallados y asesinados. Como prueba de ello, Doña María colocó sus cabezas clavadas en dos lanzas en el balcón de la casa.