Dado que la ciudad había crecido mucho, de dos mil a trece mil habitantes, y la Catedral Vieja empezaba a parecer pequeña y oscura, en el año 1513 se colocó la primera piedra de la Catedral Nueva de Salamanca.
El proyecto inicial es gótico, pero puesto que se tardó varios siglos en terminar, se fueron mezclando diferentes estilos arquitectónicos.
La catedral impresiona por su grandiosidad y por la abundancia de su decoración, que la luz acentúa al filtrarse a través de sus setenta y dos ventanas.
De las capillas, la más sobresaliente es la “Capilla Dorada”, con más de 100 esculturas de santos y personajes bíblicos.