Situado en la Plaza de los Bandos y construido en el siglo XVI, fue propiedad de los señores de Zaratán, vizcondes de Garci-Grande.
Su fachada, realizada en sillería, presenta una escalinata sobre la que se erige la puerta principal, enmarcada entre dos columnas platerescas. También destacan sus ventanas partidas, muy originales, que reciben luz de dos calles y muestran excelentes rejerías de hierro forjado. En este palacio, Salamanca demostró su sentir a un general de Napoleón que ocupaba la ciudad durante la Guerra de la Independencia: a la fiesta que había organizado no asistió prácticamente ningún invitado.