Construido en el siglo XVI, se sitúa en la plaza del Concilio de Trento y en ella viven los frailes dominicos. Para muchos visitantes, se trata de uno de los lugares más bellos de la ciudad.
Según la tradición, Colón se alojó en este convento cuando visitó Salamanca para defender ante los geógrafos la posibilidad de llegar a las Indias navegando hacia occidente.
La portada de la iglesia, de estilo plateresco, está pensada como un retablo que consta de tres cuerpos separados por dinteles. En el segundo cuerpo se representa el martirio de San Esteban y en el tercero un calvario de tres figuras.