Don Miguel de Lis encargó la obra de esta casa a Joaquín Vargas, quien la diseñó con doble piso, patio interior y dos fachadas, muy distintas y totalmente modernistas. Destaca la fachada que mira al río, en la que se combinan elementos clásicos y modernistas, y su bellísima iluminación nocturna. Consta de una galería de hierro cerrada por unas impresionantes vidrieras sobre una base de piedra y una monumental escalera de doble acceso construida para salvar el desnivel del terreno. Del interior, destaca la bóveda vidriada con la que se cerró el patio. Hoy en día, la Casa Lis acoge una importante colección de Art Nouveau y Art Decó.