Esta iglesia formaba parte del convento de San Francisco, ya desaparecido, en el que tenía su sede la Universidad de Alcázar, fundada en el siglo XVI, y que estuvo abierta hasta la desamortización de Mendizábal. Tiene una preciosa portada plateresca presidida por San Francisco y una curiosa bóveda de crucería de nervaduras acorazonadas. El resto del interior es sobrio, de una sola nave, con capillas laterales. La piedra que se contempla en la fachada se dejó a la vista tras la restauración de 1981.
(c) 2009 Isabel Ortiz Vera