Cuando se derrumbó buena parte de la primitiva catedral románica de Santa María, Carlos III el Noble decidió remodelarla según el estilo que imperaba entonces, el gótico, que pervive tras la fachada barroca. El templo, de tres naves, acoge el espléndido mausoleo del rey y su esposa, Leonor de Trastamara, obra en alabastro con detalles metálicos y policromados de un maestro flamenco. Se conservan también cuatro preciosas vidrieras originales del siglo XVI, pero lo más sobresaliente es el claustro, considerado una joya del gótico. Por la hermosa Puerta del Amparo se accede a sus elegantes arcos apuntados con tracerías caladas.
(c) 2009 Carmen Blázquez Gil