En el centro de Pamplona, este conjunto defensivo ideado frente a los ataques franceses se integra en la vida de la ciudad aportando placenteras zonas verdes (la Vuelta del Castillo y el parque interior con esculturas) y edificios adaptados para acoger actividades culturales (el Polvorín, el Pabellón de Mixtos, el Horno…). Originalmente tenía forma pentagonal, con baluartes en los cinco ángulos, pero al realizarse el primer ensanche de la ciudad se demolieron dos. En un agradable paseo se puede acceder a la Ciudadela recorriendo el antiguo perímetro de las murallas y visitar sus dependencias y los fosos que cercan esta fortificación renacentista.
(c) 2009 Carmen Blázquez Gil