De la iglesia consagrada a san Pedro Apóstol, la más antigua de Olite, llama de inmediato la atención su original torre gótica rematada por una esbelta flecha y a la que se conoce con un nombre a medida: la Torre de la Aguja. El templo que comenzó siendo románico, como lo atestiguan la portada y el claustro, evolucionó con el paso de los siglos hacia el gótico y luego hacia el barroco sin perder la armonía de líneas. En la decoración de la portada puede apreciarse la transición de un estilo a otro en las tres escenas de la vida de san Pedro esculpidas en el dintel.
(c) 2009 Carmen Blázquez Gil