Entre lo nuevo y lo viejo –por esta plaza se accede al casco antiguo y la judería– tiene una curiosa historia: fue construida para servir de plaza de toros en el siglo XVII y sus orígenes se conmemoran en las escenas taurinas que decoran las fachadas de las casas. Es cuadrada, tiene un lado porticado y está presidida por la Casa del Reloj. Con su quiosco para la música, animada y acogedora, la plaza es el lugar de encuentro, el corazón social de la ciudad, donde se celebran las festividades y se disfruta del tiempo libre y la compañía en las agradables terrazas.
(c) 2009 Carmen Blázquez Gil