El complejo dunar, que incluye lago interior y marisma, es una de las playas gallegas más grandes. Además de ser un importante observatorio para la migración de aves marinas y acuáticas, es uno de los puntos de nidificación del chorlitejo patinegro. El arenal, que posee una rica flora con especies endémicas, marca un tránsito en el paisaje de la Costa da Morte a las Rías Baixas. En el pueblo del mismo nombre se encuentra el famoso hórreo en cantería (casi 35 m) de la casa rectoral: no en vano, carn es piedra en celta. Al norte se distingue el olímpico monte Pindo, lleno de leyendas y único lugar de toda Galicia donde crece el roble enano. Antes de la proliferación de embalses, la cercana cascada de Ezaro se desplomaba directamente sobre el mar desde 100 m. También están próximos los islotes de Lobeira y Carromoeiro en la entrada de la ría de Corcubión.