Se trata de una de las iglesias más hermosas de Galicia. En medio de la única nave se suceden los arcos góticos, que acogen enterramientos familiares de grandes linajes. Contiene una de las piezas más interesantes y reproducidas del arte funerario español: la estatua yacente con ángeles y perros a los pies de Fernán Pérez de Andrade, el Bueno. Las escenas de caza reflejadas en los bajorrelieves del sepulcro se suceden en la parte superior del ábside. Lo más llamativo son las figuras que lo sustentan: un oso y un jabalí, emblemas de la antiquísima casa de los Andrade.