La hidalguía de la que los habitantes de la comarca hacen gala desde que en el siglo XIV se la otorgara Carlos III de Navarra, dio lugar a que en torno a la calle Jaime Urrutia se alzaran numerosas casonas y palacios que ostentan escudos en las fachadas testimonio de esta distinción. Reflejan el gótico tardío, el renacimiento y el barroco, y dejan patente la bonanza económica que los sostuvo durante siglos. Tal es el caso de los palacios barrocos Arizcunenea, Datue y Arozarena, cada uno con personalidad propia, así como de las casas Istekonea –Casa del Virrey– y Apezenea, entre otros.
(c) 2009 Carmen Blázquez Gil