Fue fundado hace diez siglos como cenobio familiar bajo la advocación de San Salvador con dos comunidades: masculina y femenina. Está situado en el Camino Norte de Santiago a su paso por las Tierras de Melide. Este monasterio benedictino fue el más importante de Galicia y tuvo una gran actividad espiritual y económica. Los monjes, que también impulsaron la ingeniería, contaban incluso con su propia presa (laguna de Tambre) y piscifactoría. Al románico cisterciense pertenecen la sala capitular y el antiguo refectorio. Destacan también las cocinas con su chimenea central gótica. En el siglo XVII se levanta la actual iglesia con monumental fachada barroca, torres cuadradas y columnas gigantes. Aún se conservan algunos restos mozárabes de la primitiva del siglo X. Otros puntos de interés son la impresionante segunda sacristía y las arcadas de los tres claustros barrocos: de la Hospedería o de los Peregrinos, Procesional o de las Caras y el inmenso Claustro Grande, de más de 100 m de largo. Tras más de un siglo de abandono y decadencia, volvió a ser ocupado en 1954. Además del albergue de peregrinos, en la actualidad dispone de dos hospederías: una monástica y otra en la Casa de Audiencias.