En el río, que baja de los montes de León y limita Lugo y Orense, hubo en época romana extracción de oro. La perforación en el siglo II de Montefurado para desviar el cauce data de esa etapa. Desde el siglo XII, aquí se instalaron cenobios y monasterios que iban desde el Bierzo hasta el mar. Entre gargantas y tajos con plegamientos y fracturas, que alcanzan casi los 300 m de desnivel, el Sil se suma al Miño en Peares. Desde Monforte, tras una parada en Santa María de Proendos, una de las más antiguas de Galicia, se llega a los miradores de Boimente, Cadeiras y Lobios con iglesia del siglo XIII levantada sobre un emplazamiento visigodo. Grandes lomas de esquistos y vetas de granito dan sustento a las vides en la cercana Doade. En Cabezoas y Castro Caldelas se encuentran otros dos de los seis miradores. La ruta que pasa por Ferreira de Pantón y la iglesia de San Miguel (“O Mosteiro”) lleva hasta San Esteban de Sil, monasterio benedictino del siglo VI. En Parada de Sil encontramos uno de los miradores más famosos: Os Balcons de Madrid. En las inmediaciones están Quiroga y Ribas do Sil, con la iglesia de Santa Cristina del siglo XII.