El recinto amurallado de Lucus Augusti fue levantado entres los siglos III y IV. Es la única muralla romana que mantiene íntegros su configuración y aspecto originales. También se conserva el foso de la fortificación, que corre paralelo a la muralla, con unos 20 m de ancho y 5 m de fondo. El tercer obstáculo del complejo defensivo era el intervallum, ya detrás de la muralla. Fue construida con piedras de pizarra y bloques de granito para reforzar las torres. Los muros tienen un espesor de entre 4 y 7 m. Originalmente contaba con 85 torres semicirculares, de 10 a 13 m de diámetro, de las que quedan en pie 71. En la actualidad cuenta con diez puertas, cinco de ellas nuevas. Es recomendable recorrer los más dos kilómetros del adarve, la parte alta. Tanto de día como de noche, el paseo ofrece las mejores vistas de la ciudad antigua.