Según la tradición abulense, la basílica de San Vicente se levanta en el mismo sitio donde fueron martirizados en el año 306 San Vicente y sus dos hermanas, Sabina y Cristeta, por negarse a firmar un documento en el que debían reconocer haber ofrecido sacrificios a los dioses romanos. Construida extramuros de la ciudad, se inició XI y no se finalizó su construcción hasta dos siglos después, por lo que se mezclan en su arquitectura elementos románicos y góticos. En su interior destacan las bóvedas de crucería asentadas sobre la estructura románica y una cripta dedicada a la Virgen de la Soterraña.
© 2009 Rocío Orovenga León