A mediados del siglo XV, Don Arévalo de Zúñiga mandó construir este palacio. Tras su muerte, pasó a pertenecer a los Reyes Católicos. Con posterioridad, su misión principal fue servir de prisión a personajes importantes a lo largo de la historia. En su imponente torre del homenaje, piedra angular del castillo, encerró el rey Pedro I el Cruel a su esposa Doña Blanca de Borbón. Posteriormente Felipe IV también mantuvo prisioneros entre sus muros al príncipe de Orange, Don Guillermo de Nassau y a su custodio, el capitán Don Diego Osorio.
La planta del castillo es pentagonal con una impresionante torre del homenaje de estilo mudéjar en el vértice derecho delantero. Este castillo destaca por la singular belleza de la combinación de la piedra y el ladrillo.
© 2009 Rocío Orovenga León