Situado en el Cerro de San Miguel, el Castillo de Burgos se eleva 75 metros sobre el nivel de la ciudad. Desde lo alto del cerro se divisa una impresionante panorámica de Burgos.
Fue construido por el conde Diego Rodríguez en el año 884, en los tiempos de la Reconquista, como resistencia cristiana frente al dominio musulmán.
Ha sufrido tanto épocas de esplendor como de decadencia: desde verse convertido en un lujoso Alcázar donde se alojaba Enrique III, hasta ser dinamitado en 1813 por las tropas de Napoleón.
Aunque por fuera parece estar prácticamente derruido, este castillo conserva intacto en su subsuelo un espectacular pozo con 335 peldaños de escalera que llegan hasta el fondo y alrededor del cual se distribuye una intrincada red de galerías subterráneas.
© 2009 Rocío Orovenga León