Qué frío (y qué calor) se pasa por estas tierras. Por eso una vez más encontramos en Santa María la entrada porticada que aparece en tantos pueblos de Castilla, como si se hubiera sacado el claustro al exterior, para poder charlar a la salida de misa sin que Lorenzo o el cierzo espanten a los feligreses. Comparte sede catedralicia con la de Santa María de Sigüenza. La primera impresión apunta a una iglesia mudéjar, por su campanario de ladrillo al que alegran ocho campanas y sus dos puertas de arco de herradura apuntado; y así es, construida en el siglo XIV, pero las columnas del pórtico y los capiteles son renacentistas, de estilo alcarreño, del siglo XVI. En el interior se disponen las clásicas tres naves y destacan el retablo renacentista policromado y el púlpito.