La catedral de Valladolid no es sino una ampliación de la desaparecida colegiata de Santa María la Mayor, encargada a Juan de Herrera en 1585. Diez años más tarde la colegiata se convertiría en catedral, pero esto no garantizó la continuación del proyecto. Se trata de una obra inacabada, debido a la falta de recursos y presupuesto. Aun así, lo que se puede contemplar en la catedral actual sigue fiel al plan herreriano. La iglesia ha sufrido múltiples añadidos, como el remate de la fachada, obra de Churriguera en 1729, o la torre coronada con el Sagrado Corazón de Jesús.
© 2009 Marisa Rodriguéz Pérez