Según una crónica del historiador y arquitecto Juan Agapito y Revilla, “…en 1934 se hizo en la Plazuela del Poniente un pequeño, pero bonito, parque infantil, que ha sido un verdadero acierto”. Las instalaciones de principios de siglo incluían columpios y toboganes, una fuente y cuatro estanques con peces de colores, así como dos pérgolas con enredaderas. El trazado de caminos estaba jalonado por 12 estatuas de personajes infantiles de la época.
El parque, víctima del abandono, fue objeto de un proyecto municipal que recuperó su antiguo ambiente y devolvió un gran número de recuerdos a los niños de entonces, hoy ya abuelos.
© 2009 Marisa Rodriguéz Pérez