Este parque natural protegido es uno de los lugares más visitados por los turistas. Quienes lo visiten encontrarán un terreno escabroso, repleto de bosques y valles ocultos donde manan riachuelos y corrientes de agua.
Situado a los pies de la Peña de Francia y limítrofe con la provincia de Cáceres, ofrece también sus pinturas rupestres y un antiguo monasterio carmelita. Madroños, alcornoques, encinas, brezales y jarales crecen en el valle y, para los amantes de los animales, la cabra montesa habita en sus cumbres, mientras que el alimoche, el buitre o el águila real lo hacen en sus cielos.
© Rocío Orovengua León