El primitivo templo románico, levantado en el siglo XIII, quedó arrasado a causa de un incendio. La posterior iglesia gótica fue reconstruida en el siglo XIV y trasladada, piedra a piedra, desde su ubicación original en la parte alta de la ciudad hasta el actual emplazamiento en el parque de San Lázaro. En el exterior de la iglesia destaca el rosetón de la fachada con triple arquivolta. Dentro de la única nave hay una serie de sarcófagos góticos. En lo que fue el antiguo convento, en el barrio de San Francisco, se conserva un precioso claustro ojival de 63 arcos apuntados sobre dobles columnas, el más completo de Galicia en su género.