El puente sobre el río Miño, cuyos pilares de cimentación siguen siendo romanos, formaba parte de una guarnición de la vía XVIII. La construcción se sitúa entre el reinado de Trajano y el de Augusto. Su serie de arcos apuntados, 7 de los 11 originales, señala su reconstrucción medieval en el siglo XIII, cuando se incorporan el gran arco central y las rampas. Las torres con las que contaba fueron eliminadas en las reparaciones de los siglo XVII y XIX. Constituye una de las señas de identidad de la ciudad junto con las fuentes termales y la catedral. Al lado está la capilla de Nuestra Señora de los Remedios, del siglo XVI, donde se celebra una popular romería.