El primitivo convento franciscano, cuya fundación se atribuye al mismo San Francisco de Asís, data del siglo XIII. La iglesia, con un esbelto ábside, fue levantada entre los siglos XIV y XV en estilo gótico ojival. La parte más antigua es su portada, que procede de la de Santo Domingo de las antiguas murallas. Antiguamente estaba protegida con un porche. Tiene planta de cruz latina con una sola nave de más de 100 m de longitud. Destacan las vidrieras, el cimborrio y los numerosos sarcófagos y estatuas yacentes de la capilla mayor, algunos del siglo XII. Está rodeada de hermosos edificios y en sus jardines hay una fuente del siglo XVI, que antes estaba en la plaza de la Ferrería.