Fuengirola, Marbella, Torremolinos,… No hace falta ser un amante de las fiestas nocturnas para relacionar estos lugares con discotecas y “fiebre del sábado noche”. Su incomparable enclave natural, el privilegio de su Costa del Sol, han convertido a Málaga, sus pueblos y sus ciudades en la capital mundial del turismo.
Pero Málaga es mucho más. Como otras ciudades andaluzas, en su casco antiguo se mezclan callejuelas con aire morisco, iglesias y conventos, y arquitectura moderna.
Nuestra ruta puede iniciarse dando un paseo entre los restos arqueológicos fenicios y terminar en el Museo Picasso. Entre uno y otro, separados por casi 3000 años de historia, el Teatro Romano, la Alcazaba, hermoso testimonio de la época musulmana, el Castillo de Gibralfaro del siglo XIV, desde donde nos deleitaremos con espectaculares vistas de la ciudad, el Puerto, el Parque, con sus bellas esculturas, la Catedral,…
Málaga sorprende también por su oferta gastronómica. En la mesa de la mayoría de los restaurantes se sirven suculentos platos de sabor mediterráneo entre los que el pescado es el rey. No podemos marcharnos de la ciudad sin haber probado el “pescaíto frito” acompañado con un buen fino de la zona.
© 2010 Rocío Orovengua León